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Espectador Negocios conversó con economistas y contadores sobre los aspectos positivos y negativos del aumento del dólar

Aspectos positivos y negativos del aumento del dólar

Un recorrido por las diferentes opiniones de reconocidos contadores y economistas sobre en qué puntos es beneficioso y en cuáles no el aumento del dólar en nuestro país.

autor: Ivanna Vázquez

Viernes 19 de agosto del 2011

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Aspectos positivos y negativos del aumento del dólar
El Cr. Marcelo Lombardi, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, expresó a Espectador Negocios que “El aumento del dólar en sí mismo no alcanza para mejorar la competitividad del país, es necesario que esa suba sea mayor a la que se produzca en los países destinatarios de nuestras exportaciones o de los países con los que competimos. Si bien desde el punto de vista del consumo, produce un encarecimiento de los bienes importados y eso disminuye su consumo, desde una óptica general el país mejora su competitividad y eso contribuye a un crecimiento más sostenible”.

El Ec. Fernando Antía, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la Universidad de la República, nos comentó que “El mundo está viviendo un momento incierto, a consecuencia de la crisis fiscal y de deuda pública que se presenta en EE.UU. y en Europa (particularmente en este último continente) y de la propagación de los temores  de que las economías de esos países pudieran caer en recesión. En alguna medida, el momento actual se asemeja al que se vivió poco antes y después de la caída del Banco Lehman Brothers en EE.UU. en setiembre de 2008; aunque en la actualidad la crisis de confianza parece menos grave. 

En estas condiciones, no puede descartarse que, como ya se observa, los poseedores de activos financieros “vuelen hacia la calidad”, esto es: abandonen títulos de renta variable de mayor riesgo (acciones) y  busquen refugio en Bonos del Tesoro de EE.UU y en otros activos líquidos, y, a la postre, ello fortalezca al dólar.

En esas circunstancias, y en el marco de un régimen de flotación cambiaria como el que tiene el país en la actualidad, podría esperarse cierta alza del tipo de cambio nominal peso/dólar. Téngase presente, a modo de antecedente, que en la situación crítica que produjo la quiebra de Lehman Brothers en 2008, en nuestro país el dólar pasó de 19,3 pesos a fines de agosto a 24,4 pesos a fines de diciembre de ese año, para regresar a los valores previos a la crisis de Lehman recién a partir de marzo de 2010. No obstante, tampoco puede descartarse que en un plazo relativamente corto se supere la crisis de confianza en proceso en los países del Norte, y al cabo de algunas semanas el tipo de cambio dólar/peso en nuestro país vuelva a situarse en los valores previos a la actual turbulencia.
 
En suma, ¿cuáles serían los  aspectos positivos y negativos de un aumento del dólar?.
A mi modo de ver, ello dependerá críticamente de la evolución de la economía mundial y de sus efectos en la región. Bajo la hipótesis de que se verifique una desaceleración de la economía mundial (centrada en las economías avanzadas) y no una recesión aguda y que al cabo de algunos meses la economía global retome un sendero de crecimiento moderado, podría señalarse lo siguiente: 

Efectos del aumento del dólar sobre la competitividad. En principio serían favorables, pues, "todo lo demás igual", el aumento del tipo de cambio tendería a reducir los precios domésticos en dólares,  aunque esos efectos virtualmente positivos estarían condicionados a la evolución de los precios en dólares en nuestros principales socios comerciales (entre los que destaca Brasil), al comportamiento de los precios internacionales de nuestros principales productos de exportación expresados en dólares (en un contexto de contracción de las economías desarrolladas esos precios podrían caer como sucedió en 2008 y ya se observa en estos días) y al impacto del alza del dólar sobre la inflación doméstica.

Efectos del aumento del dólar sobre la inflación doméstica. El aumento del dólar per se, tendría cierto efecto inflacionario sobre los bienes transables (exportables e importables) expresados en pesos, pero el mismo podría ser compensado por otros efectos de signo opuesto: la caída de los precios internacionales de los energéticos y los alimentos expresados en dólares y el impacto negativo sobre el consumo privado, en especial de bienes transables, que podría resultar del encarecimiento relativo de estos últimos y, en términos más generales, del deterioro de las expectativas de los agentes resultante de empeoramiento de la economía internacional.

Efectos sobre los deudores en dólares. Un aumento del tipo de cambio dólar/peso tendría cierto efecto negativo sobre los deudores en dólares del sistema financiero, pero el mismo sería moderado,  pues en los últimos años se redujo el “descalce”  de los deudores, al haberse incrementado la “pesificación”  de las deudas de las familias y de los sectores productores de bienes y servicios no transables.

Efectos sobre el peso de la deuda pública. Un aumento del dólar tendría cierto efecto negativo sobre las cuentas públicas, pues el Estado todavía mantiene una parte significativa de su deuda neta en dólares. No obstante, ese efecto sería menor que en el pasado, habida cuenta del aumento que se verificó en los últimos años de la proporción de la deuda pública pactada en pesos y en Unidades Indexadas.”

Por su parte el Cr. Gabriel Vallone, economista y profesor del área de negociación del IEEM, dijo a Espectador Negocios que: "El aumento o la baja del dólar en un mercado que funciona sin intervención de la autoridad monetaria, nunca es un problema en si mismo, y por lo tanto no hay aspectos positivos o negativos para la economía en su conjunto, posiblemente sí los haya para algunos sectores en particular. Negocios enfocados en la importación y agentes económicos endeudados en dólares preferirán evidentemente un dólar bajo, por otro lado, quienes tengan posición tomada en dólares preferirán un tipo de cambio más alto, y en particular el sector exportador que irremediablemente enfrentará en el corto plazo precios internacionales más bajos, querrá ver compensada esa caída en los precios con un dólar más alto.

Pero si pensamos en la economía en su conjunto, el foco debemos ponerlo en los fundamentos y equilibrios económicos que determinan el valor del dólar. En un mercado de cambios que funciona libremente, no interesa demasiado preguntarnos si el dólar está bien a determinado precio, lo que debemos preguntar es si el equilibrio macroeconómico que lo sustenta es bueno.

No corresponde justificar un tipo de cambio bajo, diciendo simplemente que se trata de un precio de equilibrio, porque un mejor manejo de la política fiscal podía haber determinado un tipo de cambio más alto, también de equilibrio.

En estos últimos años la moneda nacional se ha fortalecido fuertemente frente al dólar, incluso muy por encima de la pérdida que ha sufrido la divisa norteamericana a nivel internacional. Los precios medidos en dólares en Uruguay aumentaron más de un 60% entre 2004 y 2011, mientras que la inflación de Estados Unidos fue del orden del 25% en el mismo período. Si nos ubicamos al comienzo de la crisis del 2002, incluso antes de la devaluación que se produce tras el abandono del régimen de banda de flotación cambiaria, los precios internos en dólares aumentaron un 130%, mientras la inflación americana se mantuvo por debajo del 30% en ese mismo período. Los precios en dólares prácticamente se duplican en 9 años.

Cuando los precios de la economía más poderosa y rica del planeta crecen a una tasa mucho más baja que la de un país como el nuestro, y además, eso sucede durante toda una década, no cabe ninguna duda de que algo anda mal, y que el ajuste es inminente.

El equilibrio macroeconómico que ha determinado una tasa de cambio tan baja para el dólar en estos últimos años, viene dado por condiciones internacionales que han sido extraordinariamente favorables y que difícilmente vuelvan a repetirse en el futuro inmediato. Uruguay ha aprovechado en parte esas condiciones, promoviendo la inversión privada como nunca lo había hecho en el pasado. Pero por otro lado, ha pagado el alto costo de oportunidad de no haber aplicado políticas anticíclicas en beneficio de un equilibrio más sano en el largo plazo.

En estos años de crecimiento económico sostenido, se debió reducir fuertemente el gasto público y dejar que el dinamismo, aunque algo menor, viniera de la mano de la inversión y el consumo privados. Un menor gasto, hubiese generado ahorro fiscal y permitido cancelar deuda pública, en lugar de re-perfilarla, como se hizo, a través del pésimo negocio de tomar deuda en pesos indexados para cancelar deuda en dólares. En todos estos años, nos hemos venido endeudado en la moneda más cara y a un costo financiero mucho mayor.

De haber mantenido la deuda nominada en dólares (lo que habría determinado un menor costo financiero y un nivel de endeudamiento en dólares más bajo), reducido el gasto público y cancelado deuda, nos encontraríamos hoy en otro escenario muy distinto, con otro tipo de equilibrios y seguramente con un tipo de cambio más alto. En tal caso, podemos volver a preguntarnos si ese tipo de cambio más alto, hubiese sido mejor. La respuesta sería nuevamente que no importa demasiado ya que se trataría de un precio de equilibrio; lo que sí importa y mucho, es que en ese escenario con menos endeudamiento y un gasto público más controlado, la economía uruguaya estaría en mejores condiciones de enfrentar la profunda crisis que se avecina”.

La Ec. Ana Laura Fernández, asesora económica de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, “En estos momentos se está viviendo una situación de gran incertidumbre, no sólo en Estados Unidos sino también en Europa, lo cual claramente también se traslada a las economías emergentes y la economía uruguaya no se escapa de esta situación.  Frente a esta situación y en caso de agravarse, se produce lo que suele llamarse vuelo hacia la calidad lo cual genera un aumento del precio del dólar. En situaciones de incertidumbre y de desconfianza de los mercados los agentes económicos claramente buscarán protegerse en aquellos activos más seguros y de menor riesgo. Más allá de lo que está sucediendo con Estados Unidos, tanto los bonos americanos como los dólares continúan siendo los activos de refugio para los agentes y por eso se da una suba en la cotización del precio de la moneda.
 
Una presión al alza del precio del dólar en primera instancia genera consecuencias a la economía uruguaya a través de su canal comercial, un aumento del precio del dólar en cierta medida favorece al sector exportador, ya que se recibirán más pesos por cada dólar exportado. En cambio desde el lado del importador un aumento del precio del dólar encarecerá el precio de los bienes de origen importado, principalmente los bienes de tipo duradero, lo cual afectará el poder de compra de las familias sobre estos bienes. En estos casos pueden generarse presiones sobre los precios del mercado interno, a través de lo que se llama inflación importada. Sin embargo en lo que tiene que ver con el comercio internacional lo que verdaderamente importa es el valor del dólar en términos reales, es decir lo que importa es la competitividad de la economía medida a través del tipo de cambio real, donde no sólo juega un papel el tipo de cambio sino los precios internos así como el nivel de precios internacionales. En definitiva un aumento de precio del dólar no implica por sí solo un aumento de la competitividad de la economía, hay que tener en cuenta también que es lo que esta pasando con el nivel de precios tanto de nuestro mercado interno como en los mercados internacionales. A su vez cuando uno habla de competitividad debería ampliar el concepto, ya que en la misma inciden los costos que debe afrontar el empresario a la hora de desarrollar su negocio, costos asociados a la mano de obra, costos salariales, y costos no salariales asociados a la carga tributaria  y a las tarifas públicas, factores que también inciden para determinar que tan competitiva es o no una actividad frente al resto del mundo.

A su vez el aumento del precio del dólar también tiene efectos negativos sobre aquellos agentes que han decidido endeudarse en esta moneda, frente a un aumento del precio del dólar estas personas verán que su deuda aumenta en términos de pesos y si sus ingresos son percibidos en moneda nacional, la situación puede volverse complicada ya que puede darse una imposibilidad de hacer frente a estas deudas contraídas en dólares. Debido a esto en términos generales se recomienda endeudarse en la misma moneda que la persona recibe sus ingresos para justamente evitar el descalce de monedas, más en un mundo como el actual donde la incertidumbre sobre la relación de precios entre las monedas es tan importante”. 
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